SOY UNA MALA PERSONA
Soy una mala persona
Dicen,
las cultas y refinadas lenguas, que soy un tipo serio, antipático, seco. De
hielo, para resumir. No es fácil saber cuando estoy contento, triste o con
ganas de cagar. Es difícil entablar conversación conmigo porque, según dicen,
les miro mal, les doy miedo.
Todo
esto tiene un porqué. Soy un tío desagradable, un tío antipático que a la
mínima hecha por la boca cualquier mierda, que siempre está deseoso de salir a
la calle y fumarse un par de porros, meterse unas rayas, comerse unas setillas
e incluso violar a unas cuantas monjas, si mi borrachera me lo permite. Soy una
mala influencia para vosotros, para nosotros y para vuestros hijos. Para la
sociedad.
Para
los que no me conozcáis os contaré mi día a día. Yo me levanto a las 3 de la
tarde, ya que no tengo nada que hacer en mi vida, desayuno mis cereales con vodka
y ya, con el puntillo, salgo a la calle a fumar un porrillo. Luego voy a la
puerta de los institutos a ver si puedo persuadir a algún muchacho o, si tengo
el día de suerte, muchacha, de que se una a mi secta de satánicoguarroperroflautas. Luego me voy al bar y me quedo allí
hasta las 6 de la mañana con mis compañeros de delincuencia, los chupitos.
No
llegaré a hacer nada de provecho en mi vida. Soy un despojo de la sociedad, ya
que visto de negro, escucho música con guitarras eléctricas y llevo cadenas en
mi cartera. No dudéis el uso que desempeñan en mi vida. Las uso para matar
curas. Lo más probable es que muera de sida tirado en cualquier cuneta porque,
con la gente de mi calaña, ya se sabe, drogadictos, guarros, violadores, rojos…
nunca estaremos a salvo de una sobredosis.
Soy
una mala persona. Por tanto, no dudéis en huir de mí si me veis por la calle,
porque os podré contagiar mi enfermedad, mi superpoder, mi arma letal. El asco.
#LaMalaVieja
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