EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO
Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Siempre
me ha parecido fascinante la aceptación que tiene la Iglesia en nuestra
sociedad. A la vez que fascinante, también me parece incomprensible. Pero
bueno, ¿Quién soy yo para criticar a la mayoría?
Pues
un adolescente con bastante poco sentido común. Y un poco cabrón, todo hay que
decirlo.
Me
parece una absoluta cabronada la manera que tiene la Iglesia de hacerse la
víctima. Piden que marquemos una equis en la famosa casilla de la Iglesia en la
declaración de la renta, puesto que así podremos ayudarles a salir adelante, y
con eso ayudar a los pobres del mundo. Pobrecitos.
Pero
como todo en esta vida, la memoria tiene fecha de caducidad. Nadie se acuerda
ya de las barbaridades que hizo la Iglesia en tiempos pasados. Matando a
supuestos herejes por no obedecer sus “poco limpias” órdenes, por no cumplir a
rajatabla la dura doctrina que imponían, y no hablemos ya de la cantidad de
gente que perdió la vida en las cruzadas. Hay que liberar Tierra Santa, decían.
¿Liberar de qué? ¿De la gente que lleva viviendo allí desde hace siglos? ¿De
prejuicios propios de cristianos? ¿De matarlos en el nombre de Dios? Pero tampoco
hace falta irse tan lejos en el tiempo. La cantidad de niños que han sido
“profanados” por curas viciosos que han quedado impunes ante los ojos del
Señor.
¿No
dice la Biblia que está mal mentir? Pues el alto mando eclesiástico miente. Y
mucho. Van de pobres y poseen la mayor colección de arte del mundo. Suena
irónico ¿Verdad? El Vaticano es un gran ejemplo, con toda esa majestuosidad:
grandes tesoros, numerosas joyas, sotanas tejidas con oro… Y tienen la poca
vergüenza de pedirnos ayuda.
Hace
poco, se propuso añadir una casilla similar a la que posee la Iglesia en la
declaración de la renta, pero dedicada a la ciencia. Los meapilas se negaron
rotundamente. Era obvio que lo harían. Cualquier cambio que pueda afectar al
número de ceros de sus cuentas corrientes es más que rechazable, por no hablar
de cualquier cambio que afecte a su bien cimentada doctrina. Un claro ejemplo
es la teoría de la evolución. Aceptada, como aquel que dice, hace dos días. Y
no hablemos ya de la teoría heliocéntrica ni del uso de preservativos, porque
quedarían en evidencia.
No
estoy en contra de las religiones, aunque hayan sido el germen de numerosas
guerras y calamidades a lo largo de la historia, estoy en contra de esos
organismos que las gestionan. Se quedan con el dinero de millones de buenas
personas, poseen miles de obras de arte y joyas de un valor incalculable, e
incluso un coche inmune a balas y cañonazos. Ya sea por intervención divina o
por acción de los cristales blindados.
El
próximo día que vayáis a misa, pensároslo dos veces antes de echar dinero al
cepillo.
Que
vendan un poco de arte y den de comer a la gente.
Amen.
#LaMalaVieja
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