DOÑA
doña
Anoche llamaron a la puerta. Era ella, otra
vez.
Hacía seis meses que venía, día y noche, sin
avisar. Se metía en mi casa y con su lenguaje de mierda jugaba con mis
ilusiones, formaba marañas de pensamientos
y estimulaba mi imaginación, consiguiendo así entretejer y confundir
cada idea, cada sensación: todo.
“DIN-DON” “DIN-DON”, insistía…
Dios,
puto timbre. Acudí a su llamada, ya que sería inútil tratar de huir, siempre
conseguía reírse en mi maldita cara, se
burlaba de mí y de mi integridad, como si fuera gilipollas.
Anoche estaba harta; hacía frío y a la mañana
siguiente tenía que madrugar, me parecía absurdo el simple hecho de tener que
discutir con ella. Tomé una decisión.
Abrí la puerta, sonreí:
- - Hola Doña, no te esperaba tan
tarde, ¿pasas?
Aceptó mi invitación, ella siempre tan
amable, con su lenguaje de mierda, tratando de advertirme de peligros
inexistentes.
Una vez dentro, controlé estoicamente las
lágrimas, la angustia y las ganas de vomitar mientras me aferraba a la verdad y
dejaba que su mirada trágica manipulara a su antojo mis sentimientos. Vi como
se empequeñecía, noté como la presión de mi pecho disminuía hasta desaparecer…
- -Doña Ansiedad, espero no volver a verte durante algún
tiempo.
Y me dormí.
FDO:
Sr.ª Lau… *
Comentarios
Publicar un comentario