2 ROMBOS
2 ROMBOS
Estaba
yo acordándome de cuando a otros dos colegas y a mí no nos dejaron entrar en un
concierto por el simple hecho de no tener 18 años, a pesar de que faltaban unos
meses para cumplirlos. Íbamos tan felices con nuestras entradas cuando un bicho
de dos metros de alto por dos de ancho nos negó la entrada. Y nosotros cual
chiquillos obedientes nos dimos la vuelta y para casa.
Todos
esperamos, desde que tenemos conciencia, esa ansiada mayoría de edad. ¿Para
qué? Para sacarnos el carnet de conducir, poder entrar en locales de alterne,
beber hasta que nuestro hígado nos lo permita o para salir por las noches hasta
que salga el sol de la semana siguiente. Y ahora es cuando yo me pregunto: ¿Qué
diferencia a una persona con 18 tacos de otra con 17 y 11 meses? Poca cosa,
creo yo. ¿Tanto se cambia en un mes, dos o cinco? Cada persona es diferente, y
por eso a cada persona “le viene” la mayoría de edad a tiempos diferentes. Como
la menstruación a las mujeres.
Un
niño de 17 años, 11 meses y 29 días no tiene las mismas capacidades mentales y
físicas de un adulto de 18 años, 0 meses y 0 días. Esa diferencia de días,
horas puede privarnos de algunos de los lujos
antes mencionados. Mi consejo es: corred! Cumplid los 18 años lo antes
posible y seréis ante los ojos de Dios y de la ley unos individuos hechos y
derechos, unos señores.
#LaMalaVieja
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