Principio

Casi medianoche. Hay algo en la tele, por primera vez en todo el día no es Hannibal. Da igual lo que sea no lo estaba viendo, solo mirando. Ni siquiera estoy escribiendo esto en el ordenador, por no levantarme del sofá lo estoy escribiendo en el móvil. Aunque si pretendo publicarlo tendré que pasarlo a un Word. O no.
¿Os acordáis que yo iba a contar una historia con un principio, un desarrollo y un final? Pues bien, he estado pensando sobre ella. Y no, no se me había ocurrido nada. De hecho todavía no se me ha ocurrido por lo que habrá que improvisar algo. Acuérdate, es tu historia.

Capítulo I

Negro. Te despierta una canción que te es familiar, no sabes cuál es. Nunca la has escuchado por ti misma, pero te es familiar. Abres los ojos. Negro. La canción sigue a lo suyo, sonar. Es lo suyo ¿por qué? Es una canción. El estribillo es muy pegadizo, de hecho te lo sabes. Bueno, sabértelo no, es en inglés, pero lo tarareas.
Te levantas a hacer el mismo desayuno que haces todos los días. No es el ideal, no son tortitas ni nada divertido. Una tostada y un café. Te meas, lógicamente llevas 7 horas sin mear, ya es hora. Cuando vuelves a la cocina la tostada ya ha salido de la tostadora. Salir sí, ha salido, pero... (Ya estará el típico listo que piense: "Oh qué estúpida, se le ha quemado". Pues no, típico listo). La tostada está en el suelo. ¿Cómo coño ha podido caerse? Leyes de la física supones. Eras de letras. Y sigues siéndolo a tu manera.
Acabas el rico y nutritivo desayuno y te cambias para ir al trabajo. El trabajo no está mal, te gusta, de hecho estudiaste para ello, pero... no es lo que soñaste. No puedes quejarte, podría ser peor.
El espejo del baño está hecho una guarrada, tendrás que limpiarlo algún día de estos ¿o qué? Ahí estás tú. No eres especialmente guapa, no eres fea. Pero tienes algo, él lo piensa. Todavía no lo sabes, pero lo piensa. Quizá nunca lo sepas. Veremos.
Vas a la oficina, sí trabajas en una oficina, qué original. En el parking le ves a lo lejos, algo dentro de ti se revuelve. Puede ser la tostada. Él no te ha visto, o no quiere verte. Sí, sí quiere verte, pero tú no lo sabes. Yo sí porque soy un narrador omnisciente. Empiezas a andar deprisa para ver si puedes compartir un rato con él en el ascensor, lo que dure subir hasta la sexta planta. Its something. No sabrás qué decir. Él tampoco y habrá un silencio incómodo. Aunque... ¿por qué incómodo? No necesitas decir nada para estar cómodo, sabes que has encontrado a alguien especial cuando puedes disfrutar con él del silencio. ¿Ya has vuelto a ver esa película? Sí, claro que has vuelto a verla.

Entras por la puerta cromada y fría del recibidor y le ves en el ascensor. La puerta se va cerrando poco a poco. Él no te ve. O no quiere verte. Sí, sí quiere. La puerta se cierra. 
Putos lunes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CARTA A MI HIJA

COSAS DE NIÑOS

PERENNE.