Antes del principio
Ay mi blog, mi querido blog ¿hacía cuánto no me pasaba por
aquí? Ni siquiera recordaba tu contraseña. La verdad es que te he echado de
menos, sé que tú a mi también. ¿Recuerdas cuando escribía cada domingo? Oh,
esos articulillos de rojo bolivariano. Qué recuerdos me traen.
Después, no tengo ni idea del porqué, pasé a escribirte
historias, algunas me gustaban bastante. En realidad me gustaban todas y odiaba
todas ¿Por qué? Porque tienen algo de mí.
Las historias pasaron a un lado y llegó el sexo. Buenos ratos
pasamos entre polvo y polvo. Poco después se puso de moda 50 sombras de Grey y también dejamos eso apartado. Pero siempre nos
quedará París, ¿no?
El caso es que yo he venido aquí a hablar no de mi libro,
sino de cualquier cosa que se me pase por la mente en los próximos
quince/veinte minutos, si no me canso antes. Puede que tenga algo de realidad,
puede que sea todo ficción. O simplemente puede ser un remix de ideas absurdas
pero geniales, como los revueltos de frutos secos. Pero sin pasas. En este caso
las pasas serán las partes mierdosas.
El caso es que te estoy hablando a ti. Sí, a ti. Quizá no lo
leas. Quizá sí y, ni por un momento se te pase por la cabeza que eres tú a
quien va dirigido esto. También puedes pensar que es falso, lo cual puede ser
cierto. O no. No sé tú, pero yo me acabo de hacer un lío.
Lo que básicamente vengo a contar aquí esta noche, a las dos
menos nueve de la madrugada es tu historia. En toda historia buena, de esas que
son taquilleras hay sangre, hay sexo, hay violencia y hay amor. Esta no va a
ser buena, por tanto no tengo ni idea de qué habrá. Como te he dicho antes
estoy escribiendo lo primero que se me pasa por la cabeza. Del amor hablaremos
otro día, cuando me sienta más… no sé. Da igual, olvídalo.
Tu historia tiene un principio y un final. Lo que ocurre es
que ambos están sin escribir. De momento no hay un principio y, por tanto, no
hay un final. Muchas páginas de Word por delante, no nos apresuremos. Por el
momento la historia no va a tener un inicio, aunque estamos trabajando en ello.
Por lo menos yo lo estoy haciendo, aunque no lo parezca y aunque tú no lo
creas. Lo intento.
Las dos menos tres de la mañana, ya me he cansado. Me voy a
la cama.
Quizá se me ocurra como empezar, quizá lo acabas de hacer.
No, no eras tú. Una simple jaqueca.
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