EL PRINCIPITO


EL PRINCIPITO

Érase una vez un príncipe que vivía en el país del Brazo En Alto, pero no gobernaba su padre sino que lo hacía El Caudillo que fue escogido por la divina Gracia de Dios. A la muerte de El Caudillo el Príncipe subió al trono convirtiéndose en rey. Y tras largo tiempo sigue en el poder pasando desapercibido, sin pena ni gloria. Todos sabemos de quien estoy hablando así que sobran las presentaciones.

Sin pena ni gloria pero llevándose nuestro dinero, tan preciado en estos tiempos de crisis. El Rey es el jefe de Estado pero… ¿Por qué? Pues es fácil, sencillo y para toda la familia, como decía aquel. Por la Gracia de Dios o de El Caudillo, como prefiráis. Eso para mí no es un poder legitimado, yo no he visto un papel en el cual Dios padre todopoderoso creador del Cielo y de la Tierra lo nombre rey. Tampoco se me ha aparecido la virgen María en sueños o en pleno colocón de agua bendita. Y si eso fuera cierto ¿Quién cojones es Dios para decirme quién es adecuado o no para ser el Jefe de un país? Esa decisión recae única y exclusivamente en el pueblo, que para eso somos las abejas obreras. Y si no… GUILLOTINA! A lo monsieur.

Parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos aún a personas que tengan ese “título”, ese dinero, esas posesiones, esos súbditos… los cuales de ninguna manera se han ganado. Yo pago, tú pagas, ¿Él paga?

#LaMalaVieja

Comentarios

  1. Te comento un vídeo que vi hace unos días, estas cosas dan que pensar eh:
    https://www.youtube.com/watch?v=EDgiUyF-Cec

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