VIDAS DE MIERDA
KEBAB SIN CEBOLLA INT. KEBAB DE ALI – NOCHE. Las cinco y media de la mañana y todos los jóvenes borrachos entran como zombies a por un durum o un kebab mixto al Kebab de Ali que hay justo al lado de la discoteca más famosa de la ciudad. El dueño, que sorprendentemente no se llama Ali, trabaja a destajo para atender los pedidos de los hambrientos y finos comensales. El restaurante es bastante pequeño, de color verde radiactivo y cuenta con dos mesas de picnic para disfrutar del suculento manjar. En una de ellas está sentada Inés revolviendo los restos de su kebab sin cebolla. Odia la cebolla cruda y ese maldito olor que se queda en la boca durante horas. No tiene ganas de hacer más el ridículo por esta noche. Suficiente ha tenido con ver a sus tres amigas irse a los baños de la discoteca con unos maromos rándom a hacer Dios sabe qué. Claro que Dios sabe qué, pero no quiere ni pensarlo. Inés no entiende por qué eso hace que se sienta mal. Los tíos de una noche nunca han sido lo ...