EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. Siempre me ha parecido fascinante la aceptación que tiene la Iglesia en nuestra sociedad. A la vez que fascinante, también me parece incomprensible. Pero bueno, ¿Quién soy yo para criticar a la mayoría? Pues un adolescente con bastante poco sentido común. Y un poco cabrón, todo hay que decirlo. Me parece una absoluta cabronada la manera que tiene la Iglesia de hacerse la víctima. Piden que marquemos una equis en la famosa casilla de la Iglesia en la declaración de la renta, puesto que así podremos ayudarles a salir adelante, y con eso ayudar a los pobres del mundo. Pobrecitos. Pero como todo en esta vida, la memoria tiene fecha de caducidad. Nadie se acuerda ya de las barbaridades que hizo la Iglesia en tiempos pasados. Matando a supuestos herejes por no obedecer sus “poco limpias” órdenes, por no cumplir a rajatabla la dura doctrina que imponían, y no hablemos ya de la cantidad de gente que perdió la vida en las cruzad...