ELLA
ELLA Bip, bip, bip, bip. Sonido del despertador. Abres los ojos por primera vez en siete horas y vislumbras pequeños y borrosos rayos de sol entrando por la rendija de la persiana. Te levantas aún dormido y te pones las zapatillas al revés. No tienes ganas de cambiártelas y vas hacia el baño, la sopa de ayer empieza a hacer sus efectos. Con los ojos entreabiertos levantas la tapa y comienzas a evacuar todo ese líquido que te oprimía la vejiga. Tal es la presión con la que sale que sin poder controlarlo, se te escapa una pequeña gran parte de ese líquido amarillento sobre las baldosas. Joder. Vas a la cocina y te preparas tu cacao con galletas. Sacas la leche del micro y lo llevas todo al comedor. Por el camino, gracias a tu subnormalidad, te caes y miras desde el suelo el vaso roto, la leche esparcida por la tarima y las zapatillas, del revés, aún puestas. Recoges todo el desastre y te vistes, ya no da tiempo a desayunar. Te lavas los dientes y sales a calle. Otro día...